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lunes, 14 de julio de 2014

Letras y dígrafos: el estatus de ch y ll

Como ya se ha explicado, solo son propiamente letras los grafemas, esto es, los signos gráficos simples. Por esta razón, no deben formar parte del abecedario las secuencias de grafemas que se emplean para representar ciertos fonemas. 
 
En español, además de las veintisiete letras arriba indicadas, existen cinco dígrafos o combinaciones de dos letras, que se emplean para representar gráficamente los siguientes fonemas: 
 
a) El dígrafo ch representa el fonema /ch/: chapa, abochornar. 
 
b) El dígrafo ll representa el fonema /ll/ (o el fonema /y/ en hablantes yeístas): lluvia, rollo. 
 
c) El dígrafo gu representa el fonema /g/ ante e, i: pliegue, guiño. 
 
d) El dígrafo qu representa el fonema /k/ ante e, i: queso, esquina. 
 
e)  El dígrafo rr representa el fonema /rr/ en posición intervocálica: arroz, tierra. 
 
Desde la segunda edición de la ortografía académica, publicada en 1754, venían considerándose letras del abecedario español los dígrafos ch y ll (con los nombres respectivos de che y elle), seguramente porque cada uno de ellos se usaba para representar de forma exclusiva y unívoca un fonema del español (antes de que la extensión del yeísmo alcanzara los niveles actuales y diera lugar a que hoy el dígrafo ll represente dos fonemas distintos, según que el hablante sea o no yeísta). Es cierto que se diferenciaban en esto de los demás dígrafos, que nunca han representado en exclusiva sus respectivos fonemas: el fonema /g/ lo representa también la letra g ante a, o, u (gato, goma, gula); el fonema /k/ se escribe además con c ante a, o, u y con k (cama, cola, cuento, kilo, Irak); y el fonema /rr/ se representa con r en posición inicial de palabra o detrás de consonante con la que no forma sílaba (rama, alrededor, enredo). 
 
Sin embargo, este argumento no es válido desde la moderna consideración de las letras o grafemas como las unidades mínimas distintivas del sistema gráfico, con independencia de que representen o no por sí solas una unidad del sistema fonológico. Por lo tanto, a partir de este momento los dígrafos ch y ll dejan de ser considerados letras del abecedario español, lo que no significa, naturalmente, que desaparezcan de su sistema gráfico; es decir, estas combinaciones seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas. El cambio consiste, simplemente, en reducir el alfabeto a sus componentes básicos, ya que los dígrafos no son sino combinaciones de dos letras, ya incluidas de manera individual en el inventario. Con ello, el español se asimila al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas. 
 


Información adicional

Debido a su anterior consideración como letras del abecedario, los dígrafos ch y ll tuvieron un apartado propio en el diccionario académico desde su cuarta edición (1803) hasta la vigesimoprimera (1992), de modo que las palabras que comenzaban por esos dígrafos o los contenían se ordenaban alfabéticamente aparte, es decir, después de completarse las series de palabras con c y l. En el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en Madrid en 1994, sin dejar de considerar aún los dígrafos ch y ll como letras del abecedario, se acordó no tenerlos en cuenta como signos independientes a la hora de ordenar alfabéticamente las palabras en el diccionario. Así, en la vigesimosegunda edición del DRAE (2001), primera publicada con posterioridad a dicho congreso, las palabras que incluían esos dígrafos ya se alfabetizaron en el lugar que les correspondía dentro de la c y de la l, respectivamente.

Fuente: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Ortografía de la lengua española. 2011.

viernes, 13 de junio de 2014

Grafema, sinónimo de letra

Como se ve, el término grafema, creado en el ámbito de la lingüística por analogía con el de fonema, es el nombre especializado que reciben los signos gráficos que comúnmente denominamos letras. Por lo tanto, en rigor, solo pueden considerarse letras los signos simples, los constituidos por un solo grafema. Desde esta perspectiva, quedan excluidas de la categoría de letras las secuencias de varios grafemas que representan un solo fonema. Estas secuencias reciben distintos nombres según el número de grafemas de que se componen: dígrafos, si son dos; trígrafos, si son tres; y tetrágrafos, si son cuatro.

Información adicional
En el sistema gráfico español solo hay dígrafos, pero en otras lenguas existen secuencias de más de dos letras para representar un solo fonema; así, el fonema /ll/, que en español se representa mediante el dígrafo ll (llama), en italiano se escribe con el trígrafo gli (moglie [mólle] ‘mujer, esposa’); y el fonema /ch/, que en español se representa con el dígrafo ch (chico), lo hace en alemán con el tetrágrafo txch (Deutsch [dóich] ‘alemán’).

No debe vincularse, pues, como se hace a menudo, el concepto de letra a la representación gráfica de un fonema, vínculo en el que se basaba la tradicional consideración de letras de los dígrafos ch y ll en español. Dicha asociación no resulta adecuada por dos motivos: serían entonces letras otras secuencias de grafemas que nunca se han considerado tales, pero que representan también un solo fonema, como ocurre en español con los dígrafos rr, qu o gu; y, por otro lado, quedaría excluida de esta categoría una letra como la h, que no representa ningún fonema y carece de correlato fónico en el español estándar (salvo en ciertos extranjerismos en los que se corresponde con un sonido aspirado, como en hachís o hámster). A estas dos objeciones hay que añadir la existencia de una letra como la x, nunca discutida como tal, pero que normalmente representa no un fonema, sino una secuencia de dos fonemas.

Así pues, solo deben considerarse letras los grafemas, esto es, las unidades gráficas mínimas de carácter secuencial y valor distintivo que se emplean en la escritura de una lengua. 

Fuente: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Ortografía de la lengua española. 2011.

domingo, 1 de junio de 2014

El yeísmo

En la mayor parte del dominio hispanohablante, tanto europeo como americano, ha desaparecido la distinción entre el fonema /ll/ y el fonema /y/ en favor de este último, fenómeno que se conoce con el nombre de yeísmo. Los hablantes yeístas, para los que no existe el fonema /ll/, articulan del mismo modo pares de palabras como callado/cayado, callo/cayo, halla/haya, pollo/poyo, pulla/puya o valla/vaya, que pronuncian indistintamente [kayádo], [káyo], [áya], [póyo], [púya] y [báya] (articuladas con rehilamiento en el español rioplatense). Para estos hablantes, por tanto, el dígrafo ll representa el fonema /y/, y no el fonema /ll/.

En la actualidad el yeísmo está ampliamente extendido en el español europeo y americano, por lo que goza de total aceptación en la norma culta de todo el ámbito hispánico.

Información adicional
El yeísmo es consecuencia de la eliminación de las diferencias entre dos fonemas articulatoriamente muy próximos. Tanto /ll/ como /y/ son fonemas palatales sonoros; la principal diferencia entre ambos estriba en que el fonema /ll/ es lateral, pues en la articulación del sonido correspondiente el aire sale al exterior por los laterales de la boca, al estar cerrado el paso por el canal central; en cambio, al articular el sonido correspondiente al fonema /y/, el aire sale al exterior pro el centro de la cavidad bucal. La deslateralización del fonema /ll/ por un proceso de relajación articulatoria, y su consiguiente fusión con el fonema /y/, comenzó a producirse a finales de la Edad Media y se documenta ya con claridad en el siglo XVI, tanto en España como en América. Este proceso, que sigue en expansión y se extiende hoy por todo el ámbito hispánico, no puede considerarse terminado, ya que la distinción se mantiene viva aún en ciertas zonas e incluso entre hablantes cultos de áreas yeístas, que siguen articulando diferenciadamente ambos fonemas por un prurito de corrección.

Fuente: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Ortografía de la lengua española. 2011.

sábado, 17 de mayo de 2014

Subsistemas consonánticos del español: los fenómenos del seseo, el ceceo y el yeísmo

No todos los fonemas consonánticos descritos en el apartado anterior existen en todas las variedades lingüísticas del ámbito hispánico. Algunos de ellos solo se dan en el habla de determinadas zonas o hablantes, por lo que puede decirse que en el sistema fonológico del español actual coexisten varios subsistemas, cada uno de los cuales está formado por un número diferente de fonemas: el subsistema más amplio consta de los diecinueve fonemas consonánticos antes descritos, y el más reducido, de diecisiete, existiendo también un subsistema intermedio de dieciocho consonantes.

Las diferencias vienen marcadas por la desaparición, en las variedades más extendidas del español, de dos oposiciones fonológicas, que, sin embargo, siguen aún vigentes en ciertas zonas y hablantes. En la mayor parte del ámbito hispanohablante ha dejado de ser distintiva la oposición fonológica entre los fonemas /z/ y /s/, que se han reducido a uno solo, con dos realizaciones características, según las zonas: una, mayoritaria, como [s], que da lugar al fenómeno conocido como seseo; y otra, muy minoritaria, como [z], que causa el fenómeno que hoy se denomina ceceo. Por otro lado, la mayoría de los hablantes no distinguen ya en la pronunciación los fonemas /y/ y /ll/, que se han reducido a uno solo, /y/, dando lugar al fenómeno conocido como yeísmo.

Puesto que la mayor parte de los hablantes del español no distinguen entre /z/ y /s/ y son yeístas, se da la circunstancia de que el subsistema con mayor número de fonemas (el que sí distingue entre /z/ y /s/ y entre /y/ y /ll/) es el menos extendido, mientras que el que se reduce a diecisiete consonantes es hoy claramente mayoritario en el conjunto del ámbito hispánico, pues corresponde al habla de la mayoría de los hispanohablantes americanos, andaluces y canarios. El subsistema intermedio de dieciocho fonemas consonánticos corresponde al habla de quienes distinguen entre /z/ y /s/, pero son yeístas, es decir, la mayoría de los hablantes españoles a excepción de los canarios y andaluces que sesean o cecean. 

Fuente: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Ortografía de la lengua española. 2011.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Alfabeto español

El alfabeto o abecedario español se basa en el alfabeto latino; para ello se han adecuado las letras según el desarrollo que tuvo nuestra lengua al derivarse del latín. Ya para 1803, con el cuarto Diccionario Académico, se incluía a los dígrafos ch y ll como letras independientes.

En 1994, en el Congreso de la Asociación de las Academias de la Lengua Española, se acordó incluir en las entradas correspondientes a la c y a la l, las palabras que empiezan con ch y ll, respectivamente; sin embargo, se mantenían esos dígrafos como letras del español (por lo que seguían siendo 29).


En la nueva Ortografía de la Lengua Española, que salió al público en diciembre del año pasado, se excluyen la ch y la ll del abecedario, con lo que actualmente son 27 las letras del español.


Pero no debe pensarse que la desaparición de esos dígrafos como letras del español, afecta la existencia de los fonemas o sonidos que representan.