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sábado, 4 de octubre de 2014

Letras con varios nombres

Varias de las letras del abecedario han tenido o tienen aún más de un nombre. Algunos de ellos han ido desapareciendo a favor de una sola denominación, común a todo el ámbito hispánico, pero otros tienen plena vigencia en el español de uno u otro lado del Atlántico.

      ·  b, v, w

La b, la v y la w son las que acaparan mayor número de variantes denominativas, tal y como refleja el siguiente cuadro:

letra
nombre en el español de españa
nombres en el español de américa
b
be
be
be larga
be grande
be alta
v
uve
uve
ve
ve corta
ve chica o chiquita
ve pequeña
ve baja
w
uve doble
ve doble
doble ve
doble u
doble uve

El hecho de que en el español de América sea más habitual llamar ve a la v hace necesario añadir a los nombres de las letras b y v un especificador que permita distinguirlos en la lengua oral. Dicho especificador (alta, baja, grande, chica, etc.) alude, como se ve, a la diferente altura que alcanza cada una de esas letras en la línea de escritura.

El par más extendido es be larga / ve corta, usual en la Argentina, el Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Venezuela, Guatemala, Cuba y la República Dominicana. En cambio, en México, el área centroamericana y los países andinos es más usual la oposición be grande / ve chica, chiquita o pequeña. El par be alta / ve baja solo parece tener cierto uso en la Argentina y Venezuela.

En cuanto a los nombres americanos de la w, conviene hacer notar que el de doble u, usado sobre todo en México y algunos países del área centroamericana y caribeña, es un calco del nombre inglés de esta letra (double u).

Información adicional
En catalán, lengua en la que la b y la v reciben también los nombres de be y ve, es habitual distinguirlas utilizando las expresiones be alta / ve baixa. Esto explica que algunos hablantes españoles bilingües de lengua madre catalana, al expresarse en castellano, utilicen inapropiadamente, para referirse a estas letras, las expresiones be alta / ve baja (traducción al castellano de las expresiones catalanas antes señaladas), que vienen a coincidir con las empleadas por los hispanohablantes de ciertas zonas de América.

Advertencia
En algunos países de Hispanoamérica se emplean a veces las expresiones Äve dentilabial, Äve dentolabial o Äve labiodental para referirse a la v, como si esa letra representase gráficamente un fonema de articulación labiodental, distinto del fonema bilabial que representa la b. Esas denominaciones son inadecuadas y deben evitarse, ya que en español la b y la v representan ambas el fonema /b/, que se articula juntando o aproximando los dos labios.

     ·  y

Hasta el último tercio del siglo xix, las ortografías académicas otorgaban a esta letra el nombre de i griega (escrito, en un principio, y griega), aunque durante un tiempo fue llamada también y consonante, por oposición a la i vocal. El nombre tradicional de i griega, reflejo de su origen y empleo inicial en préstamos del griego, es descendiente directo del nombre latino de este signo. No obstante, en 1869, el diccionario académico registra para este grafema el nombre ye, por aplicación del patrón denominativo que siguen la mayoría de las consonantes. Este ha sido el nombre académico preferente para esta letra hasta finales del siglo xx, lo que explica su implantación en el uso, especialmente en el español americano. Aunque las obras académicas más recientes volvieron a señalar como preferente el nombra tradicional de i griega, hoy se considera preferible proponer el nombre ye como el único recomendado para todo el ámbito hispánico, por ser más simple y distinguirse directamente, sin necesidad de especificadores, del nombre de la vocal i.

      ·  i

Además de i, esta letra recibe también el nombre de i latina para distinguirla explícitamente de la letra y, cuando para referirse a esta última se emplea la denominación tradicional i griega.

      ·  r

En las ortografías académicas ha sido habitual hasta ahora consignar dos nombres para esta letra, erre y ere, reservando este último para cuando se desea precisar que representa el fonema vibrante simple de coro, en oposición al fonema vibrante múltiple de ramo o enredo. En algunas ortografías del xix, estos nombres se distribuyeron de forma distinta, pues se llamaba ere a la letra r -con independencia de su valor fonológico- y erre al dígrafo rr, distribución quizá más lógica, pero que añadió aún más confusión al uso de estos dos términos.

La doble denominación de la r en función de su valor fonológico constituye, en realidad, una anomalía, ya que ninguna de las otras letras que representan también varios fonemas recibe por ello más de un nombre. En consecuencia, y para evitar las confusiones a que puede dar lugar la doble denominación, se recomienda desechar definitivamente el nombre ere para esta letra, que pasa a partir de ahora a llamarse únicamente erre.

En perfecta coherencia con el nombre erre para la r, el dígrafo rr se denomina erre doble o doble erre.

      ·  z

También esta letra ha tenido tradicionalmente dos nombres en las obras académicas, zeda y zeta, a los que se unieron más tarde las variantes gráficas ceda y ceta, resultado de adaptar las denominaciones originales a la regla ortográfica que prescribe el uso en español de la letra c ante las vocales e, i. De estas cuatro formas, la única recomendada hoy es zeta, la más cercana a la etimología y desde siempre la más usada, aun cuando la doctrina académica dio preferencia hasta no hace mucho a la forma zeda, actualmente en desuso. Se desaconsejan explícitamente las formas con c-, que nunca han cuajado en el uso, probablemente por ir en contra de la tendencia general a que el nombre incluya en su forma la letra designada. 

Fuente: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Ortografía de la lengua española. 2011.

domingo, 1 de junio de 2014

El yeísmo

En la mayor parte del dominio hispanohablante, tanto europeo como americano, ha desaparecido la distinción entre el fonema /ll/ y el fonema /y/ en favor de este último, fenómeno que se conoce con el nombre de yeísmo. Los hablantes yeístas, para los que no existe el fonema /ll/, articulan del mismo modo pares de palabras como callado/cayado, callo/cayo, halla/haya, pollo/poyo, pulla/puya o valla/vaya, que pronuncian indistintamente [kayádo], [káyo], [áya], [póyo], [púya] y [báya] (articuladas con rehilamiento en el español rioplatense). Para estos hablantes, por tanto, el dígrafo ll representa el fonema /y/, y no el fonema /ll/.

En la actualidad el yeísmo está ampliamente extendido en el español europeo y americano, por lo que goza de total aceptación en la norma culta de todo el ámbito hispánico.

Información adicional
El yeísmo es consecuencia de la eliminación de las diferencias entre dos fonemas articulatoriamente muy próximos. Tanto /ll/ como /y/ son fonemas palatales sonoros; la principal diferencia entre ambos estriba en que el fonema /ll/ es lateral, pues en la articulación del sonido correspondiente el aire sale al exterior por los laterales de la boca, al estar cerrado el paso por el canal central; en cambio, al articular el sonido correspondiente al fonema /y/, el aire sale al exterior pro el centro de la cavidad bucal. La deslateralización del fonema /ll/ por un proceso de relajación articulatoria, y su consiguiente fusión con el fonema /y/, comenzó a producirse a finales de la Edad Media y se documenta ya con claridad en el siglo XVI, tanto en España como en América. Este proceso, que sigue en expansión y se extiende hoy por todo el ámbito hispánico, no puede considerarse terminado, ya que la distinción se mantiene viva aún en ciertas zonas e incluso entre hablantes cultos de áreas yeístas, que siguen articulando diferenciadamente ambos fonemas por un prurito de corrección.

Fuente: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Ortografía de la lengua española. 2011.

sábado, 17 de mayo de 2014

Subsistemas consonánticos del español: los fenómenos del seseo, el ceceo y el yeísmo

No todos los fonemas consonánticos descritos en el apartado anterior existen en todas las variedades lingüísticas del ámbito hispánico. Algunos de ellos solo se dan en el habla de determinadas zonas o hablantes, por lo que puede decirse que en el sistema fonológico del español actual coexisten varios subsistemas, cada uno de los cuales está formado por un número diferente de fonemas: el subsistema más amplio consta de los diecinueve fonemas consonánticos antes descritos, y el más reducido, de diecisiete, existiendo también un subsistema intermedio de dieciocho consonantes.

Las diferencias vienen marcadas por la desaparición, en las variedades más extendidas del español, de dos oposiciones fonológicas, que, sin embargo, siguen aún vigentes en ciertas zonas y hablantes. En la mayor parte del ámbito hispanohablante ha dejado de ser distintiva la oposición fonológica entre los fonemas /z/ y /s/, que se han reducido a uno solo, con dos realizaciones características, según las zonas: una, mayoritaria, como [s], que da lugar al fenómeno conocido como seseo; y otra, muy minoritaria, como [z], que causa el fenómeno que hoy se denomina ceceo. Por otro lado, la mayoría de los hablantes no distinguen ya en la pronunciación los fonemas /y/ y /ll/, que se han reducido a uno solo, /y/, dando lugar al fenómeno conocido como yeísmo.

Puesto que la mayor parte de los hablantes del español no distinguen entre /z/ y /s/ y son yeístas, se da la circunstancia de que el subsistema con mayor número de fonemas (el que sí distingue entre /z/ y /s/ y entre /y/ y /ll/) es el menos extendido, mientras que el que se reduce a diecisiete consonantes es hoy claramente mayoritario en el conjunto del ámbito hispánico, pues corresponde al habla de la mayoría de los hispanohablantes americanos, andaluces y canarios. El subsistema intermedio de dieciocho fonemas consonánticos corresponde al habla de quienes distinguen entre /z/ y /s/, pero son yeístas, es decir, la mayoría de los hablantes españoles a excepción de los canarios y andaluces que sesean o cecean. 

Fuente: Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Ortografía de la lengua española. 2011.

jueves, 25 de abril de 2013

Coma antes de y


Tal y como dispone la Ortografía de la Lengua Española, la coma nunca se coloca antes de las conjunciones copulativas y disyuntivas (y, e, o, u, ni); sin embargo, hay situaciones en las que no aplica dicha norma, por no tratarse de enumeraciones simplemente.

En el Diccionario panhispánico de dudas se hace referencia a estas situaciones:

2. USO CON LAS CONJUNCIONES COPULATIVAS Y DISYUNTIVAS
El uso de la coma es incompatible con las conjunciones y, e, ni, o, u cuando este signo se utiliza para separar elementos de una misma serie o miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo enunciado (→ 1.2.1 y 1.2.2). Sin embargo, hay otros casos en que no solo el uso conjunto de la coma y la conjunción es admisible, sino necesario:
2.1. En una relación compuesta de elementos complejos que se separan unos de otros por punto y coma, delante de la conjunción que introduce el último de ellos se escribe una coma (o también un punto y coma; → PUNTO Y COMA, 3a): En el armario colocó la vajilla; en el cajón, los cubiertos; en los estantes, los vasos, y los alimentos, en la despensa.
2.2. Se escribe coma delante de estas conjunciones cuando la secuencia que encabezan enlaza con todo el predicado anterior, y no con el último de sus miembros coordinados:
Pagó el traje, el bolso y los zapatos, y salió de la tienda.
No sé si ir de vacaciones a Francia o Italia, o quedarme en casa.
2.3. Cuando se enlazan miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo enunciado, si el último de ellos es semánticamente heterogéneo con respecto a los anteriores (es decir, no introduce un elemento perteneciente a la misma serie o enumeración), por indicar normalmente una conclusión o una consecuencia, se escribe coma delante de la conjunción: Pintaron las paredes de la habitación, cambiaron la disposición de los muebles, pusieron alfombras nuevas, y quedaron encantados con el resultado.
2.4. Es frecuente, aunque no obligatorio, que entre oraciones coordinadas se ponga coma delante de la conjunción cuando la primera tiene cierta extensión y, especialmente, cuando tienen sujetos distintos:La mujer salía de casa a la misma hora todas las mañanas, y el agente seguía sus pasos sin levantar sospechas; O vienes conmigo antes de que pierda la paciencia, o te quedas aquí para siempre.
2.5. Cuando la conjunción y tiene valor adversativo (equivalente a pero), puede ir precedida de coma: Le aconsejé que no comprara esa casa, y no hizo caso.
2.6. Debe escribirse coma delante o detrás de cualquiera de estas conjunciones si inmediatamente antes o después hay un inciso o cualquier otro elemento que deba ir aislado por comas del resto del enunciado: Mi abuelo, que era un gran aficionado a la poesía, y el maestro del pueblo fundaron una revista literaria; Puedes venir con nosotros o, por el contrario, quedarte en casa todo el día.