jueves, 8 de mayo de 2014

ebáis

Ya en otra oportunidad hice referencia a la formación de siglas y al uso de la tilde en las siglas. Si consideramos lo ahí expuesto, podremos entender mejor de dónde surgió la palabra ebáis, que cotidianamente se pronuncia en buena parte de las casas de nuestro país y es el lugar donde miles de personas se dirigen para ser atendidos o para trabajar.

Así, eso que en un momento eran (y siguen siendo) los “Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (E.B.A.I.S.) y que cumplen con la consulta externa, medicina general de las clínicas, centros y puestos de salud, consultorios, comunales, domicilios, escuelas y centros de trabajo” (“El Sistema Nacional de Salud en Costa Rica: Generalidades”, 2004: 26); ahora también son el edificio donde el personal de la Caja Costarricense de Seguro Social (o de algún contratista de esta) les brinda servicios de atención de la salud. Es por ello que cuando nuestro papá, hermano, tío, sobrino o nuestra mamá, abuela o cuñada, nos dicen que van al ebáis a una cita; no se están refiriendo específicamente a ese concepto técnico que le dio origen a la sigla, sino al edificio desde el cual la Caja los atiende; y aquí ya no estamos hablando de una sigla, sino de una palabra, como lo serían clínica u hospital. 

Es por ello que la palabra se escribe con minúscula, porque se convierte en un nombre o sustantivo común y, como tal, se le aplican las reglas de acentuación de nuestro idioma. En este caso, al tratarse de una palabra aguda, terminada en ese, corresponde tildarla (no olvidemos, como se decía en la escuela, que en los diptongos la tilde se coloca en la vocal fuerte).

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