sábado, 19 de julio de 2014

¿adenda, addenda, adendum, addendum o adendo?

Recientemente me consultaron sobre la diferencia entre *adendum y adenda. La primera de ellas pareciera una alteración del latinismo addenda. En particular en el ámbito jurídico, que en nuestro país tiene su origen en el derecho romano, es usual recurrir a los latinismos; de ahí la presencia de la palabra addendum en muchos de los escritos que se elaboraban en procesos y trámites de esta naturaleza. De ahí al ámbito administrativo, su extensión estaba asegurada.

No obstante, al apropiarse de los latinismos, es común que con el tiempo se incurra en errores en su escritura y que, incluso, se castellanicen. Se trata de la transformación que normalmente se da con las palabras que tomamos prestadas de otras lenguas.

En latín, la palabra addendum se deriva del verbo addo, que significa “agregar, añadir […] aumentar”; el significado literal de addendum es “lo que se agrega o añade a algo”. No fue sino hasta la edición del Diccionario Académico de 1992, que se incluyó la forma castellanizada adenda, con el significado “apéndice, sobre todo de un libro” (significado que se mantiene en la edición vigente).

En el Diccionario panhispánico de dudas, además del significado “[c]onjunto de adiciones al final de un escrito”; se agrega que se trata de la adaptación básica del latín addenda. Señala además que se recomienda su uso en femenino “(la/una) adenda” y desaconseja el uso del latinismo addenda.

El plural de adenda es adendas; y es, como se indicó arriba, un sustantivo femenino, por lo que se construiría con artículos o adjetivos femeninos: la/una adenda o las/unas adendas. 

María Moliner, en su Diccionario de uso del español agrega que “[s]e emplea generalmente como encabezamiento para esas cosas”.

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